Hay dos tipos de herpes. El tipo I generalmente se manifiesta en úlceras labiales, mientras que el tipo II suele ocurrir en forma de úlceras en los genitales. Sin embargo, ambos tipos pueden infectar cualquier membrana mucosa. Las personas infectadas pueden sufrir brotes de úlceras varias veces al año, y éstos generalmente duran aproximadamente una semana. Algunas personas experimentan sólo un episodio o ninguno.
El herpes es una enfermedad que permanece oculta durante períodos largos, reapareciendo esporádicamente. En las personas con episodios frecuentes de herpes genital (seis o más episodios por año), los antivirales a veces se prescriben para ayudar a prevenir las erupciones. Las erupciones herpéticas son generalmente impredecibles, pero en algunos pacientes parecen ser desencadenadas por factores como el estrés, las enfermedades o una lesión.
Señales y síntomas
La mayoría de las infecciones son asintomáticas. Dentro de dos a doce días de la exposición, ronchas rojas pequeñas aparecen en el área de la infección. En unos pocos días se llenan con líquido claro y forman ampollas, que generalmente son sumamente dolorosas y pueden causar comezón. Los síntomas como de gripe, incluyendo fatiga, dolores de cabeza y dolores musculares pueden preceder el brote de la ampolla. Cuando se revientan las ampollas, forman úlceras, que con el tiempo sanan cuando se forma piel nueva. Cuando las heridas han sanado completamente, se cree que el virus ya no es contagioso.
En las mujeres, las ampollas herpéticas aparecen más comúnmente en el área interna o externa de la vagina, de las nalgas o del ano. En los hombres comúnmente aparecen en el pene, en el escroto, en las nalgas o en el ano. El herpes también puede estar presente en el cuello uterino de una mujer o en la uretra del hombre, donde una lesión no sería visible. El herpes también puede afectar los ojos si el virus se transmite allí por un dedo infectado. Existe alguna evidencia de que el herpes genital puede asociarse con un riesgo mayor de cáncer del cuello uterino.
El herpes aumenta el riesgo de contraer la infección por el VIH, puesto que las úlceras facilitan la entrada del virus del SIDA en el cuerpo.
Cuando una mujer embarazada que se aproxima al final de su término se diagnostica con herpes genital activo, el parto por cesárea (remoción del bebé a través del abdomen de la madre) puede reducir el riesgo de infección.
N.E.083300201B1074 BSP/Junio/2008/181/Méx. | condiciones de uso | estatuto de privacidad | cuidarte es quererte ©2007
códice