El Siglo de Torréon
Página 6-8 Siglo Nuevo
2008-02-23
Redacción El Nuevo Siglo
Por: Nuevo Siglo
La revisión es más importante que nunca porque son muy frecuentes los casos de tumoraciones, cáncer de útero y de ovario en mujeres jóvenes.
Por muchos años se ha pensado que una mujer virgen no necesita visitar al ginecólogo; además, en la mayoría es más fuerte la vergüenza de sen revisada y el temor a ser lastimada que las tantas preguntas que diariamente se formula sobre su estado de salud. Hoy, la duda se disipa.
LA PRIMERA CONSULTA
Hasta hace poco, las abuelitas, las mamas y algunos médicos pensaban que no era necesario que una mujer acudiera al ginecólogo si no había iniciado su vida sexual o si no presentaba síntomas de algún padecimiento.
Actualmente, esta concepción ha cambiado al grado de que los expertos consideran necesario que incluso las niñas, adolescentes y mujeres vírgenes en general, deben acudir con el ginecólogo para realizarse una valoración: "Se debe ir a consulta desde la pubertad (antes de su menstruación), para cerciorarse que no
haya alguna alteración en su desarrollo, para aclarar las dudas que les pudieran surgir acerca de los cambios que están sufriendo y para enseñarlas a conocer su cuerpo y a detectar cualquier anomalía", señala la Gineco-obstetra Verónica Prieto.
Y es que la mujer puede presentar problemas que no tienen que ver con el ejercicio de su sexualidad como trastornos hormonales, quistes en los ovarios, nódulos o bolitas en los senos, infecciones vaginales, tumores, endometriosis y tantos otros que muchas veces no dan señales. El problema es que a la mayoría le aterra acudir al ginecólogo porque le da vergüenza hablar de su intimidad o mostrarse ante un extraño. Hay que explicar que no en todos los casos se hace una revisión física a una mujer virgen "sólo cuando sospechemos que existe una ulceración, o cuando haya infecciones recurrentes que no se eliminen con tratamiento.
La mayoría de las veces se puede revisar clínicamente o mediante un ultrasonido a una mujer que no ha tenido relaciones sexuales", detalla el Gineco-obstetra Miguel Ángel Valdez.
EN LA MESA DE EXPLORACIÓN
Aunque los médicos dicen que es preferible realizar una revisión física a todas las mujeres para detectar cualquier problema, serán ellas quienes tomen la decisión de consentirlo o no, una vez que se les indiquen los riesgos que puede haber de no hacerlo.
Sabemos que enfrentarse a una mesa de exploración es amenazante, no obstante, los doctores aseguran que su diseño es estrictamente necesario para la revisión ginecológica. Y si bien esta situación en una mujer virgen se vuelve más incómoda, no tiene por qué resultarle dolorosa, ya que en su caso la exploración instrumentada se realiza con aparatos muy delgados para no lastimarla y para tocarla lo menos posible. "Por lo general, el órgano reproductor se visualiza con un espejo del tamaño de un hisopo y se toman muestras -a través del himen- de la mucosidad cervical para mandarlas analizar al laboratorio. Es necesario que la paciente esté relajada para que los músculos no se contraigan, por eso se le sugiere que acuda acompañada de una persona de su entera confianza", indica la Doctora Prieto.
En lo que los médicos no se ponen de acuerdo es en la necesidad real de efectuar un papanicolau a una mujer virgen. Hay quienes, como el Doctor Valdez, piensan que a partir de los 16 años se debe realizar esta prueba y repetirla cada año.
Este estudio -según el médico- sirve para ver si existen infecciones y también para ver el estado hormonal que guarda la vagina. Y están los que consideran que no es indispensable llevarlo a cabo porque hay otros métodos para evaluar a la mujer en busca de infecciones, como lo externa la Doctora Prieto. Quien tiene la última palabra es la paciente.
NO PASA NADA
La cultura de la prevención es la tendencia de la medicina moderna, y se han visto mejores resultados previniendo que curando la enfermedad cuando ésta ha avanzado. Por eso "inclusive la mujer (virgen o no) que no ha presentado ningún problema debe acudir a revisión médica anualmente; y más a partir de los 40 años, ya que las posibilidades de cáncer aumentan con la edad", apunta el Doctor Valdez. Asimismo, una mujer se debe preparar desde la juventud para enfrentar males como la osteoporosis, pues lo que haga o deje de hacer ahora repercutirá en su vida futura. Para la Doctora Prieto, la revisión es más
importante que nunca porque son muy frecuentes los casos de tumoraciones, cáncer de útero y de ovario en mujeres jóvenes que no han tenido hijos o que no han tenido relaciones sexuales, debido principalmente a la vida sedentaria, el tabaquismo y la mala alimentación porque se ha incrementado el consumo de alimentos con conservadores, y se ha disminuido el consumo de frutas, verduras y la cantidad adecuada de agua.
Es lamentable que no haya suficientes campañas -por parte del sector salud-orientadas a difundir la importancia de la revisión periódica en las mujeres, y si bien hay epidemias que merecen toda la atención y presupuesto posibles, esta medida traería mayores beneficios a largo plazo para toda la población.
Es normal sentir vergüenza o temor de visitar al ginecólogo. En ese caso, puede ayudar que la persona sea revisada por otra mujer, que vaya acompañada o que platique ampliamente con el especialista antes de ser revisada. El primer paso es vencer estos obstáculos, tener en cuenta que en una sola cita se puede descartar una patología de mama o ginecológica, y que es más importante vivir con la tranquilidad de saberse sana que especular durante años acerca de su salud.
Fuentes: Gineco-obstetras Doctora Verónica Prieto y Doctor Miguel Ángel Valdez.
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